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La
Duración: del 2000 al 2006 para el establecimiento
de las empresas calificativas y dos años adicionales
hasta el 2008 para aprovecharse de los incentivos
fiscales.
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Los
Objetivos: generalmente incluyen la atracción
de inversiones, creación de empleo, desarrollo y diversificación
de la economía de las Islas Canarias.
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El
Nivel de Impuestos: variará entre 1% y 5% dependiendo
del tipo de actividad de al empresa y el nivel de
empleo creado. Se concederán las reducciones
especiales adicionales donde la actividad propuesta
es uno que aún no existe en las islas.
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Una Inversión mínima de 100.000 Euro será
una condición previa junto con una creación mínima
de cinco puestos de trabajo (para cada empresa
calificada).
Habrá
tres categorías de beneficiarios: industrial, servicios
generales y servicios con niveles de empleo bajos.
De este último se trata de la venta al por mayor, asesores
legales y de contabilidad, agencias de viaje,
tecnología de información y relaciones públicas.
Las Islas han sido fuerte objeto de atención debido
a su periferia, insularidad y el evidente subdesarrollo
infraestructural que poseen. Por ello, disfrutan de
un régimen libre de impuestos del valor añadido; y en
lugar, hay un impuesto general de un tipo normal de
5%.
Sin duda, este paquete debería de generar una afluencia
de inversión enorme para Tenerife y las Islas.
Quizás
sean la recién comprobada fragilidad del Sistema Monetario
Internacional, las incertidumbres creadas por
el Euro, los altos niveles actuales de las Bolsas de
Valores que pueden dirigir los inmensos cuerpos de Fondos
de Inversión que chapotean actualmente alrededor
del mundo hacia el sector inmobiliario.
El empujón principal del argumento anterior es
que la perspectiva para la inversión interior parece
muy buena para Tenerife y las implicaciones para el
sector inmobiliario resultan evidentes.